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La Hacienda de Buenavista durante el Sitio de Cuautla
Entretelones de una novela sobre la Compañía de Niños Emulantes
de Gilberto Rendón Ortiz

 

La Compañía de Niños del Ejército Americano en el Sitio de Cuautla.  Razones por las que escribí una novela dedicada a la Compañía de Emulantes.

 Lo que hay atrás de la escritura de un libro, los entretolones de una novela sobre hechos históricos conduce al autor a descubrir la antigua Hacienda de Buenavista, el papel decisivo  que jugó durante el Sitio de 1812, la Maestranza de Cuautla, los doce hermanos del cañoncito Niño, las trincheras movibles del Padre Joaquín Díaz que hicieron posible la Toma del Agua por Galeana.

Y mientras el autor recababa infomación, se encuentra de pronto con uno de los misterios más insólitos de la Historia de México: el entierro de un ilustre personaje montado en su caballo. Una historia de aparecidos y de encuentros con el pasado.

¿Se trata del entierro del coronel insurgente José Perdiz?  

Esta es una plática que sostuve en el Museo Casa Morelos el pasado 17 de julio de 2015 en compañía del maestro Carlos Barreto, director del Museo Casa de Morelos y del ingeniero Humberto Méndez, gerente de la arrocera de Buenavista.


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APARTADOS DE LOS QUE CONSTA ESTE ESCRITO

1. La Compañía de NIños del Ejército Americano conocida como Compañía de Emulantes. durante el Sitio de Cuautla.  Por qué escribir una novela.

2. La Hacienda de Buenavista y su importancia estratégica durante al acoso de las tropas de Calleja. Cuartel de las tropas de Matamoros, Garduño y don Víctor Bravo.

3. La maestranza de Cuautla y la fabricación de cañones. Un supuesto enigma histórico que no lo es: ¿16 cañones o 29 o 34 o más? Las cifras cuadran.

4. Los cañoncitos en acción.  Los doce hermanos del cañoncito el Niño en acciones de guerra.

5. La toma del agua: las trincheras movibles del padre Joaquín Díaz hicieron posible esta espectacular hazaña.

6. Campanas para fabricar cañones.  Bombas para reciclar pólvora. Campanas históricas, ¿queda una?

7. Lo insólito en la ex Hacienda de Buenavista. Aparecidos y enterrados. Una escultura ecuestre simulada en un entierro.

8. El Coronel José Perdiz: ¿Se le enterró con todo y caballo como un reconocimiento extraordinario?

9. A la espera de lo que descubran los especialistas.

 
Representación escolar de los Niños Emulantes en el Sitio de Cuautla de 1812.
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En los primeros meses del año 2012, presenté una solicitud para ingresar al Sistema Nacional de Creadores de Arte, de CONACULTA, con un proyecto para escribir seis libros en tres años; el proyecto fue aprobado para el período que cubría los años 2013, 2014 y 2015. Para el 2015, o sea el tercero y último año, propuse escribir una historia dedicada a la heroica Compañía de Niños del Ejército Americano conocida como Compañía de Niños Emulantes.

Resultó una historia de poco más de 220 cuartillas, para buenos lectores desde 10 y 11 años en adelante.

Tenía muchas razones para dedicar un libro a esos niños que participaron activamente en el Sitio de Cuautla de 1812, considerado por los historiadores como el hecho más relevante en la lucha por la Independencia  Una de esas razones es la gran injusticia que los historiadores han cometido con esta gloriosa compañía de niños combatientes, permitiendo que quede prácticamente en el olvido.

Los niños siempre aparecen en las guerras de todo tipo. Tenemos numerosos cuadros dedicados a los niños en la literatura de la revolución mexicana de 1910, por ejemplo. Hay fotografías extraordinarias de niños combatientes en los archivos de dicha gesta, pero en todo caso son niños arrastrados por las circunstancias. Todo lo contrario del ejército de niños que se formó en Cuautla a instancias de Juan Nepomuceno Almonte, el Generalito, hijo de don José María Morelos. Se trata de un caso único en la historia, un ejército infantil perfectamente organizado para seguir el ejemplo de los héroes de la lucha por la independencia. De ahí que se hagan llamar “emulantes”. Su propósito era emular, imitar, el ejemplo de Galeana, de Matamoros, de seguir a los Bravo, a los indios honderos, a Perdiz, a Morelos, a todos esos héroes… Y para ello se organizan, no sólo para combatir en primera fila, sino para ayudar en la retaguardia y apoyar tanto a los combatientes como a la población civil. Un grupo de niños organizados con los más nobles fines e ideales.

La Compañía de Emulantes en una representación escolar realizada en la tradicional Cabalgara nocturna del 1o de Mayo por las calles de Cuautla en el año de 2015. Video en You Tube.


En una ocasión, tal como refiere Carlos María Bustamante, estos niños salvaron a Morelos en un ataque que éste dio creyendo que sólo había ochenta enemigos y resultaron trescientos, que se batieron en retirada cuando la compañía de chiquillos atacó por la retaguardia.

Por lo general estos niños tenían la misión de recoger bombas y granadas que no estallaban, balas y casquillos, pedacearía de metal. De estas bombas se extraía la pólvora y se usaba el metal para fabricar balas, bombas, metralla, una labor fundamental para sostener el Sitio.

La máxima de estos niños podría ser: “Portarse todos los días como héroes, eso es ser emulantes”.

Se cuenta que cuando la compañía de niños visitaban a los combatientes en sus trincheras, estos elevaban su ánimo, se sentían motivados, orgullosos y entusiasmados. Por algo sería

Narciso Mendoza es uno de esos niños emulantes. Cuando dispara el cañón que salva la batalla del 19 de febrero, no lo hace, como a veces se cuenta, por casualidad, sino porque para eso estaban los emulantes, para eso se habían entrenado. Si no hubiera sido Narciso Mendoza, hubiera habido otro niño emulante listo a tomar el botafuego y disparar el cañón. Los niños emulantes estaban entrenados para esto y más. Su participación en el Sitio de Cuautla, merecería mayor gloria y fama. Existen cientos de escuelas, cientos de colonias en el país llamadas merecidamente Niño Artillero o Narciso Mendoza en honor de este niño emulante, pero en ningún lado se hace honor a la Compañía de niños del ejército americano, a la Compañía de niños emulantes. Y lo peor de todo es que ni siquiera en Cuautla se les toma en cuenta. Es verdad que no se conocen sus nombres, excepto el de Juan Almonte y de Narciso Mendoza, pero es un hecho cierto que existieron los emulantes y es un hecho histórico que participaron activamente en el Sitio de Cuautla.

Esta es la primera y principal razón por la que me tomé el trabajo de escribir una historia sobre los emulantes. Es una historia de ficción, muy documentada sin embargo, en la que traté de destacar sobre todo a los personajes oriundos del Plan de Amilpas, como a Francisco Ayala, el padre Joaquín Díaz, el jovencito Cartera, el maestro fundidor Juan Felipe Rendón, el Mercadel Aguayo y de pasadita a otros de los amilpeños que menciona Felipe Montero. De refilón, metido con calzador, menciono a uno de nuestros primeros hombres de letras, al famoso predicador cuautlense don Pedro Avendaño y Suárez y Souza, que cien años antes del Sitio escribe unos versos que parecen haber sido dedicados a Calleja.

El libro por si solo se justifica o se defiende y podía ser recibido mal o bien por la crítica o los lectores. Lo que quiero comentar en esta oportunidad son algunos detalles que se dieron mientras escribía este libro, algo así como los entretelones de una comedia, o atrás de las cámaras, lo que no se ve en el libro, pero es parte de este trabajo. No podría sin embargo, historiar todo lo que hay atrás del libro, porque tendría que escribir otro libro, de modo que me voy a referir de manera particular a los sucesos relacionados a la hacienda de Buenavista, tal como se expresa en el título.

Algunas referencias  

1. Carlos María Bustamante, Cuadro historico, segunda época,  -Carta Quinta pp. 3,4

Bustamante subtitula Hazaña de unos muchachos, algunos de los episodios de los niños emulantes.

2. El hombre de letras que menciono de pasadita, es don Pedro Avendaño y Suárez y Souza, nativo de Cuautla de las Amilpas (1654). Criollo, gran defensor de lo mexicano como se entendía en su tiempo. Principal sospechoso de escribir versos satíricos en contra del gobierno, los que aparecían frecuentemente en las paredes del Palacio Virreinal. Es también uno de los “predicadores y clérigos presbíteros domiciliarios, metidos a panegiristas y defensores de Sor Juana en la “guerra de las finezas””.

Alfonso Méndez Plancarte, lo incluye en su Selección de Poetas Novohispanos. Los versos a los que me refiero en el escrito son:

Soberbio como español,
quiso con modo sutil
hacer alarde gentil
de cómo parar el sol;
no le obedeció el farol,
que antes -Ícaro fatal-
lo echó en nuestro equinoccial,
porque sepa el moscatel
que para tanto oropel
tiene espinas el nopal.

 


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Presenté en la plática del 17 de julio fotocopias de este escrito en forma de un folleto.
ANTES DE SEGUIR CON LOS SIGUIENTES APARTADOS
Nunca antes en casi 40 años de dedicarme a escribir, había hablado en público de una novela inédita.  Pienso que esta puede tardar dos o tres años en publicarse, pues así son los tiempos en las editoriales comerciales. El amable lector que aborde los siguientes apartados, comprenderá por qué no esperé a que la novela vea la luz , ya que tuve la fortuna de encontrarme con el ingeniero Humberto Méndez, gerente de la arrocera de Cuautla en la ex hacienda de Buenavista, cuyas extraordinarias revelaciones son el verdadero motivo de esta plática. La novela fue un pretexto para hablar sobre la maestranza de Cuautla y hacer públicas un hecho extraordinario.

Email: grendonor@gmail.com
 Para seguir la lectura, un click para el enlace.
1.  La Compañía de Niños Emulantes.
2. La Hacienda de Buenavista
3. La Maestranza de Cuautla
4. Los hermanos del cañoncito Niño.
5. La toma del Agua y la trincheras movibles.
6. Campanas históricas, ¿queda una?
7. Aparecidos y enterrados: caballo y jinete.
8. ¿Se trata del coronel José Perdiz?


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